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    El Antecristo

    El Antecristo - Conferencia de Samael Aun WeorEl Antecristo

    Conferencia de Samael Aun Weor

     

    Es conveniente ahondar un poco más en lo relacionado con nuestra psiquis. Hemos platicado mucho sobre el Ego, el Yo, el mí mismo, el sí mismo, mas hoy, vamos a penetrar en otros aspectos aún más profundos...

    Veíamos, en nuestra pasada plática, que en la antigua Persia se rendía culto a AHRIMÁN. Indubitablemente, tal culto no era propio de los Arios, sino de cierta cantidad de gentes, sobrevivientes de la sumergida Atlántida. Quiero referirme, en forma enfática, a los TURANIOS. Incuestionablemente, para ellos, Ahrimán era el centro vital de su culto. Steiner habla de las “FUERZAS AHRIMÁNICAS” y muchos otros autores estudian tales fuerzas.

    Decíamos, en nuestra pasada cátedra, que LUCIFER es el Arcángel HACEDOR DE LUZ, que no es esa criatura antropomórfica que nos presenta la clerigalía dogmática. Ciertamente, cada uno de nos tiene su propio Lucifer; él en sí mismo, es la REFLEXIÓN DEL LOGOS o de nuestro LOGOI INTERIOR, en el fondo de nuestra psiquis; la Sombra, dijéramos, de nuestro Logoi, en las profundidades de nuestra propia psiquis.

    Es claro que cuando no estábamos caídos, cuando aún vivíamos en el Edén, este LUCIFER INTERIOR resplandecía en nuestras profundidades, gloriosamente; más cuando cometimos el error de comer de aquél fruto del cual se nos dijo: “No comeréis”, entonces nuestro Lucifer íntimo cayó, se convirtió en el DIABLO de que hablan las teogonías. Que ahora necesitamos “BLANQUEAR EL DIABLO”, es verdad; muriendo en sí mismos, aquí y ahora. Cuando logramos la disolución del Yo en forma radical, ese Diablo de las mitologías se blanquea, vuelve a resplandecer, se convierte en el Lucifer, en el Hacedor de la Luz; cuando él se mezcla con nuestra Alma y nuestro Espíritu nos transforma, por tal motivo, en Arcángeles gloriosos.

    AHRIMÁN es algo muy diferente, mis estimables hermanos: ES EL ANVERSO DE LA MEDALLA DE LUCIFER, es el aspecto negativo de él. Se expresa en la forma (ese Fuego Ahrimánico) de los antiguos Turanios de Persia. Es la fatalidad, los poderes tenebrosos de este mundo.

    Propiamente, Ahrimán está aún más allá del Ego mismo... Decíamos, en nuestra pasada reunión, que era el Ego; pero hoy, avanzando didácticamente, diríamos que es la base del Ego, el fundamento, que está más allá del mí mismo; es el “INICUO”, del que nos hablara Pablo de Tarso en las Sagradas Escrituras; el “HOMBRE DE PECADO”, la antítesis, dijéramos, o el anverso de la medalla en relación, precisamente, con el HIJO DEL HOMBRE: El ANTICRISTO...

    En el Apocalipsis de San Juan, se habla de la “BESTIA DE SIETE CABEZAS Y DIEZ CUERNOS”.

    Esas “siete cabezas” son los SIETE PECADOS CAPITALES: Ira, Codicia, Lujuria, Envidia, Orgullo, Pereza, Gula, con todas sus derivaciones. En cuanto a los “diez cuernos”, representan a la RUEDA DEL SAMSARA. Esto significa que gira incesantemente. Por eso se dice que “sube del abismo y va a perdición”; corresponde a la Rueda del Samsara. Debemos reflexionar en esto profundamente...

    Se habla de otra “Bestia” que “tiene dos cuernos” y se dice que “la primera recibió una herida en una de sus siete cabezas (herida de espada), pero que sanó,” y que “las multitudes, todas, se maravillaron del poder de la Bestia, que fue herida y vivió”...

    Hay que saber comprender que uno puede acabar con los “elementos” que constituyen el Ego, y sin embargo, “resucitan en la Bestia”, en el Anticristo, en el monstruo de las siete cabezas.

    Cuando se han aniquilado, absolutamente, a los demonios de la ira, es como si se hubiera herido una de las cabezas de la Bestia, pero luego se fortifica tal defecto en dicha cabeza y la Bestia vive. Es como si acaba con la codicia en todas las 49 Regiones del Subconsciente, cuando se aniquilan los elementos inhumanos de la codicia, la misma revive con más fuerza en otra de las cabezas de la Bestia y así sucesivamente...

    162 SAMAEL AUN WEOR Cuando un hombre ha logrado morir totalmente en sí mismo, queda la Bestia. Por eso se ha dicho, mis queridos hermanos, que “antes de venir el Cristo, viene el Anticristo”; antes de que el Cristo resucite en un Hombre, se manifiesta el Anticristo, la Bestia que debe ser muerta...

    Bien, dice el “Apocalipsis” que “el que a espada hiere, a espada ha de morir”; “quien a otros conduce al cautiverio, es también conducido al cautiverio”; que “de ahí la paciencia de los Santos”.

    Con esto se quiere decir que a base de infinita paciencia, el Anticristo en nosotros puede ser muerto, pero esto requiere PACIENCIA y TRABAJO...

    Incuestionablemente, el Anticristo hace “milagros” y “prodigios” engañosos: Inventa bombas atómicas (así es como hace “llover fuego del cielo”)... Es escéptico por naturaleza y por instinto, terriblemente materialista. ¿Cuándo se ha oído decir que Ahrimán sea místico? ¡Nunca! Por eso los Turanios, queriendo dominar al mundo, establecieron el culto de Ahrimán, es decir, el culto del Anticristo.

    Hay dos ciencias, de toda eternidad: La una, es la CIENCIA PURA, que sólo la conocen los perfectos; LA OTRA, ES LA DE LA BESTIA, LA DEL ANTICRISTO, terriblemente escéptica y materialista; se basa en el razonamiento subjetivo; no acepta nada que se parezca a Dios o que se adore; espantosamente grosera.

    Si ustedes echan una ojeada al mundo actual, verán la Ciencia del Anticristo por dondequiera.

    Y estaba dicho por los mejores Profetas de la antigüedad, que “llegaría el día de la «GRAN APOSTASÍA», en que no se aceptaría nada semejante a Dios, o que se adorara”...

    Ese día ha llegado, estamos en él. Después de la Gran Apostasía en que estamos (que ha crecido y crecerá aún más), vendrá el CATACLISMO FINAL; así está escrito por todos los grandes Profetas del pasado. Lo que necesitamos nosotros es comprensión suficiente como para no seguir a LA BESTIA.

    Desgraciadamente, cada uno de nos la lleva en el fondo de su psiquis. Si sólo fuera una Bestia externa, como lo suponen algunos, el problema no sería grave; pero lo grave, hermanos, es que CADA UNO LA CARGA y tiene una fuerza terrible; obsérvense ustedes a sí mismos y la descubrirán...

    Si ustedes son sinceros consigo mismos y meditan, se concentran en su interior, tratando de auto-explorarse, podrán evidenciar DOS ASPECTOS perfectamente definidos: El uno, sincero, el de la MÍSTICA VERDADERA, el de aquél que anhela, el que quiere de verdad Autorrealizarse, conocerse a sí mismo; más hay otro aspecto que ustedes mismos lo han sentido, que saben que existe: EL DE LA BESTIA; que rechaza estas cosas, que se opone a estos anhelos y que, aunque un hombre sea muy devoto y sincero, tiene momentos en que siendo así, tan sincero, se maravilla de que haya en él algo en su interior que se opone definitivamente a los anhelos espirituales. Aún más, que se llega a reír de tales anhelos.

    De manera que hay una lucha, dijéramos, entre dos porciones de la psiquis: La que anhela de verdad y que es la ESENCIA PURA, y la de LA BESTIA, que se ríe de estas cosas, que es groseramente materialista, que no las acepta.

    Si van a ser sinceros consigo mismos y se auto-exploran, podrán evidenciar la realidad de lo que yo les estoy diciendo. Y es que la Bestia, Ahrimán, el Anticristo, no está interesado en asuntos espirituales. Ciertamente, a él lo único que le interesa es la materia física, densa, grosera... Precisamente, el Ateísmo Marxista-Leninista, el Materialismo Soviético, tiene su fundamento en Ahrimán...

    Pero les digo: Se necesita ser sinceros consigo mismos; en ustedes hay una parte que es FE y sienten en su psiquis el anhelo, más hay otra parte que a ustedes mismos no les gusta, pero existe, aunque no les gusta, que es el ESCEPTICISMO...

    No existe y sí existe eso; es la antítesis de lo que ustedes quieren, y lo más grave es que ustedes también son esa antítesis. Obviamente, tal antítesis es la del Anticristo, la de Ahrimán...

    Ustedes saben que la morbosidad, por ejemplo, la lujuria, es asqueante, abominable; pero hay algo en la psiquis de ustedes que SE RÍE DE SUS ANHELOS de Castidad, que logra a veces ganarles la partida, que se burla de ustedes: Es Ahrimán, la Bestia...

    Saben ustedes que la ira, por ejemplo, es asqueante, porque mediante la ira se pierde la Clarividencia, se arruina. Ustedes se proponen no tener ira, pero en cualquier momento están “tronando” y “relampagueando”. Obviamente, no dudan de que se trata de los Yoes y hasta logran EL QUINTO EVANGELIO 163 controlarlos, pero algo surge en el fondo, tras estos Yoes, que se mofa de sus buenas intenciones.

    Un hombre podría acabar con la ira, y sin embargo, en cualquier momento podría sentirla, aún habiéndola acabado, porque cualquier cabeza de la Bestia, herida por filo de espada, vuelve otra vez a curarse; he ahí el poder de la Bestia. Por eso es que todos se inclinan ante la Bestia y la adoran... ¡Es el Anticristo! Quienes suponen que el Anticristo ya nació en el Asia, por allá, y que viene rumbo al Occidente y que aparecerá en tal año, haciendo maravillas y prodigios, está completamente equivocado.

    EL ANTICRISTO LO LLEVA CADA CUAL EN SU INTERIOR: Es la Bestia, es Ahrimán, es, dijéramos, el anverso de la medalla del Hombre Causal. Está formado por todas esas causas ancestrales, delictuosas, que desde los antiguos tiempos hemos creado, de vida en vida; es el aspecto negativo del Hombre Causal...

    Así pues, si somos sinceros, si somos honrados con nosotros mismos, si tenemos el valor de auto-explorarnos juiciosamente, venimos a descubrir que realmente “el Inicuo”, del que nos habla Pablo de Tarso en las Sagradas Escrituras, somos cada uno de nosotros.

    Todo lo que huela a Dios, que se adore, es motivo de burla para el Inicuo. Obsérvense ustedes a sí mismos: Tienen sus momentos de mística, de oración, de devoción (son momentos deliciosos), pero de todos modos, a la hora menos pensada surge el Inicuo, que se ríe de todas estas cosas.

    Cuando ustedes lo ven, ya es tarde, ya se ha reído...

    Y es que cada cual lo lleva en su interior y es muy fuerte, muy poderoso, hace “milagros” y “prodigios” engañosos, ha inventado toda esta Falsa Ciencia. Y todos los sabihondos de laboratorios de química, de física, de mecánica, de biología, que no ven más allá de su narices, dicen: “¿Eso? ¡Eso no existe, no está demostrado!” “¿Aquéllo? ¡Bah, son leyendas de las gentes ignorantes de otros tiempos, de antes!”, con una soberbia y un cinismo desconcertantes. ¡Ésa es la Ciencia del Inicuo, del Anticristo!

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